Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 1 Corintios 10:9
Si hacemos a propósito lo que sabemos que está mal y vamos en contra de nuestra conciencia, de la Palabra de Dios y de lo que Él nos ha mandado, esperando que Dios nos bendiga y nos perdone una y otra vez por las cosas que sabemos que están mal, entonces le estamos tentando.
Es tan fácil tener esta actitud donde quiero la bendición de Dios sobre mi vida — quiero tener una buena vida — pero también quiero vivir un poco para mí mismo, ceder a los deseos de mi carne y hacer las cosas a mi manera. Puede que tal vez estoy saliendo con amigos que sé que no son buena influencia para mí, quizá tengo miedo de hablar en contra de algo que sé que está mal, o estoy yendo a lugares donde sé que no debería de estar. En pocas palabras, me permito hacer cosas que sé que están mal.
Uno puede pensar: “no es tan grave” porque en sí soy una buena persona “la mayor parte del tiempo”, y bueno, “estoy seguro que Dios quiere que sea una persona normal y me divierta.” O tal vez incluso llego a pensar que no importa lo que haga “solo pediré por perdón después y todo estará bien.” Cuando tengo esta actitud estoy tentando a Dios porque quiero su bendición, pero sigo pecando voluntariamente.
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? Romanos 6:1-2
Simbólicamente, el pueblo hebreo fue tentado igual que Adán y Eva y perecieron por la serpiente. Cada vez que nosotros caemos en la tentación de desobedecer a Dios, perecemos espiritualmente a causa del pecado, aún cuando Cristo ya nos ha salvado de Él previamente. Nosotros no podemos volver a caer en el lodo de nuevo, debemos dejar esa vacilación ¡atrás!
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Hebreos 10:26-29
Si realmente amo a Jesús, y quiero complacerlo en todo lo que hago, entonces caminaré en la luz, así como Él lo hizo. Esto significa que cuando tenga que elegir entre lo bueno y lo malo, elijo hacer lo que sé que es correcto porque no quiero decepcionarlo. Me costará algo perder mi propia vida, mi propia voluntad, deseos, pensamientos, etc. – por Su causa. Pero cuando lo hago recibo paz en mi corazón porque sé que, aunque nadie más haya visto mi sacrificio, estoy siendo agradable a Dios y su bendición está sobre mí.(Mateo 10:39).
ORACIÓN: Señor, ya no quiero dudar de tu Palabra ni tentar tu paciencia al seguir pecando, hoy decido vivir firme en la fe y en la obediencia, caminando a la Luz de Cristo y haciendo Su voluntad para no decepcionarte. Amén.
Nota.- Con información de Cristianismo Activo.
Plan completo en https://instruccionespersonales.com/mire-que-no-caiga/
Comentarios recientes