Somos familia

No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrecerás al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra.
Deuteronomio 23:7

Porque importante no es el que ora, sino Aquel que responde con poder.

Así que no es por cómo te denomines, es porque si crees que Jesús es el hijo de Dios, que murió en la cruz y resucitó para salvarte, y crees con todas tus fuerzas que Él puede perdonar tus pecados porque es Dios y lo dejas tomar el control de tu vida, Él lo hará, no te decepcionará y te llenará del poder del Espíritu del Padre para que todos lo vean en ti.
Así que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será escuchado y será salvo.
Cuando escuches Su voz, levántate y síguelo.

Si quieres que alguien te identifique de alguna manera, que sea como hijo de Dios.

Tratémonos como hermanos.

Oremos unos por otros.