Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.
1 Juan 2:27
Muchas personas quieren un instructivo para la vida sin saber que ya lo tienen. Muchas otras quieren un asesor de tiempo completo, que les diga qué hacer y como hacerlo, ¡y también lo tenemos! El primero se llama Biblia y el segundo Espíritu Santo.
Las palabras más hermosas, los proyectos más ambiciosos, la paz, el amor y la seguridad, pero no como la que el mundo ofrece, las he recibido del Padre, a través de las palabras en Jesús y de la consolación del Espíritu Santo.
La palabra de Dios en nosotros es fiel y verdadera, y nos hace descubrir cosas que nunca nos hubiéramos imaginado. Ese es el poder de la unción derramada en la presencia de Dios.
Es necesario ir todos los días por esa unción que renueva nuestro entendimiento, nos da nuevas fuerzas y nos revela una estrategia para resolver cualquier asunto que se nos ponga enfrente.
Hoy es día del ejército y las armas de nuestra milicia no son terrenales, sino poderosas en Dios para destruir fortalezas, argumentos y el orgullo que dice que Dios no existe y no tiene poder sobre lo que sucede en nuestro alrededor, llevando los pensamientos a obedecer a Cristo y a demostrar que sí lo tiene.
Cuando el Señor nos aceptó, nos hizo hijos, herederos y sacerdotes, pero también soldados defensores de nuestra familia. Nosotros tenemos la capacidad de decirle al Goliat al que nos estemos enfrentando que aunque venga a querer destruirnos con las cosas que hay en este mundo, nosotros estamos respaldados por el poder del Dios de los ejércitos, y con la roca, que es Cristo, ese gigante va a caer derrotado y muerto, y los que le siguen huirán.
Quieres conocer cosas así de grandes y poderosas que antes no conocías, clama a Dios y Él te responderá. Pide Su sabiduría y Él te la dará.
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