El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.

Prov. 31:11

De nuestro corazón mana la vida.

Dios no sólo ha pedido especial cuidado en nuestro corazón, sino también nos ha confiado la gran responsabilidad de cuidar el de nuestro esposo también.

Si crees que tu esposo es como otro hijo más, recuerda que Dios ha puesto en tu esposo confianza absoluta para que tú le cuides su corazón, y con él, su vida, y que esto le traerá ganancias que no tiene capacidad de contar, nota que las ganancias que tu esposo recibe, en automático las recibes tú también.

Por tanto, cuida el corazón de tu esposo con palabras prudentes y sabios consejos.

Recuerda que a ti te ha sido conferida la obligación de respetarlo y sujetarte a las decisiones que él tome, según los consejos que le habrás de proporcionar.

Dios te puso a ti ahí para aconsejarlo sabiamente y ser su ayuda idónea, y el enemigo lo sabe también, así que las consecuencias de las decisiones que tu esposo tome serán influenciadas por el cuidado que tú pongas en corazón de tu marido.