Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.
Juan 6:12
Entonces, tu le entregaste todo a Jesús y él hizo algo grande. Y la comida comenzó a multiplicarse y el hambre y la sed de la gente comenzó a saciarse.
Entonces cobraron ánimo y vieron grandes cosas, pero tu viste en tus propias manos, cuando cargabas la cesta, que salía y salía más y más para dar a la multitud.
Tu fe y el acto de amor de un chiquillo ayudó a ver este grande milagro, pero tú eres el que está repartiéndolo.
Y entonces, el Maestro te dice: recoge lo que sobra.
¡Jesús no quiere que nada ni nadie se pierda!
Ya repartiste, ahora vamos a ser diligentes en ir a recoger los pedazos, porque hay gente que aún saciada, sigue con su vida hecha pedazos y podemos ayudarla.
En medio de la prueba, te darás cuenta que ayudando a otros, el Señor se encarga de ti mismo.
Estos pedazos que tu recoges no son sobras, son trozos de fe listos para multiplicarse de nuevo.
Cuéntale a otros sobre esos pedazos que quedaron, para que el alimento se siga multiplicando, y siga saciando, y Jesús se siga glorificando.
Jesús se goza de ver tu fe, de verte seguirlo, mirar, pensar y actuar bien; de verte compartir y recoger la fe para llevarla más lejos. Jesús se goza de verte crecer con Él.
Ese pan que llevas en la cesta con tu nombre será de gran beneficio para todos en tu casa.
Una cosa pequeña y extraordinaria a veces es solo recoger lo que quedó, sin menospreciar su valor, ya que en las manos de Jesús, eso puede dar vida a alguien más, otra vez.
Si crees que será de bendición para alguien más, invítalo a unirse al grupo de envío automático:
Comentarios recientes