Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.

Lucas 10:39

(Lucas 10:38-42,  Juan 11; Juan 12:1-28; Mateo 26:6-13)

Vivía en Betania junto a su hermana Marta y su hermano Lázaro. Jesús los amaba muchísimo y los visitaba periódicamente. María tenía un corazón sencillo y procuraba escuchar con hambre y sed las palabras de Jesús a sus pies. Cuando fue acusada por su hermana Marta, Jesús elogió su fe y le prometió que esa parte no le sería quitada.

Conocía el poder de Jesús y recibió su consolación cuando su hermano murió y resucirtó. Aunque las palabras de María son las mismas que las de Marta en su encuentro con Jesús ante la tumba de Lázaro, contrasta la actitud de María que siempre se postra a los pies de Jesús. Su actitud lo conmueve en Espíritu y lo lleva a las lágrimas.

Ella ungió los pies del Maestro en su casa (no confundir con la mujer en casa de Simón el fariseo) usando un perfume de nardo puro de alto precio y fue criticada por Judas al haberlo desperdiciado, por considerar más su valor económico.

Creía en las Escrituras y en la resurrección, que Jesús era el Cristo y que todo lo que él pidiera al Padre se lo concedería, y presenció el milagro de la resurrección de su hermano.

¿Qué lección podemos encontrar?

  • Si tenemos que escoger, Jesús es la mejor parte.
  • Aunque critiquen nuestra devoción al Señor, para Él tiene un alto valor.
  • Aunque podemos decir las mismas palabras que otros, nuestra actitud hace la diferencia en el corazón de Dios.
  • Siempre debemos acompañar las palabras de Verdad, con amor y humildad.
  • Cuando sufres una pérdida, aunque muchas personas puedan consolarte, sólo Jesús te trae la verdadera paz y esperanza.
  • Muchos se interesarán más por el valor económico que espiritual.
  • Nuestras emociones conmueven a Jesús y motiva al Padre a consolarnos de formas inesperadas.

¿Tú puedes encontrar alguna otra?

¿Hay algo en la vida de la samaritana que puedas aplicar el día de hoy?

¿Qué quiere decirte Dios sobre esto?

Oh alma mía, dijiste a Jehová:
Tú eres mi Señor;
No hay para mí bien fuera de ti.

Salmos 16:2

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100 Mujeres de la Biblia que rompieron paradigmas.

Escucha la enseñanza adicional que compartimos madre e hija – Día 80- María de Betania