El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

1 Juan 3:8

Sansón se convirtió en la burla de los filisteos cuando la seducción del pecado sexual lo dominó.

Dios nos escucha y nos saca del pozo cenagoso en el cual nos hemos metido a causa de nuestras malas decisiones, cuando descubrimos nuestro error frente a Él, lo confesamos y nos apartamos de ellos.

El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Proverbios 28:13

Tal vez hemos dejado de vernos como Dios nos ve porque nuestros ojos han sido arrancados al no tratar con ellos desde el principio y nos hemos confundido pensando que lo que hacemos está bien; sin embargo, es necesario que hablemos del pecado por su nombre delante de Dios: pornografía, masturbación, fornicación, adulterio, confusión sexual, homosexualidad, pederastía, o cualesquiera que sea el nombre con el que se llame ahora.

En el fondo siguen siendo las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21

El Señor quiere reestablecer nuestra identidad de hijos de Dios, santos y apartados para Él, cuando le pedimos que restaure nuestros ojos espirituales para vernos como Él nos ve.

Aunque el pecado es obra de Satanás, Jesucristo ha venido a deshacer sus obras y quiere hacerte libre de la seducción del pecado sexual.

¿Cómo podemos recuperar la libertad perdida a causa del pecado?

  1. Reconocer el pecado.
  2. Confesarlo ante Dios y apoyarte en la oración de un hermano en la fe. Deja que alguien seguro te apoye a orar contra esta tentación.
  3. Tomar decisiones. Huye, quita y rechaza todo aquello que te incite o persiga para pecar, como lo hizo José con la esposa de Potifar.

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Isaías 43:25

¿Recuerdas que el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en Sansón y que también lo hace en nosotros?

Dios no solamente borra tus pecados y se olvida de ellos una vez que los confiesas, también hace que Su Espíritu se manifieste en ti para que se borre de tu espíritu, alma y cuerpo las sensaciones, tentaciones y apetitos que una vez te sedujeron para caer en el pecado sexual.

Tú también puedes olvidar el dolor y la esclavitud que el pecado te ocasionó y vivir libre de culpa, porque Jesús ya te hizo libre de ella.

Aunque para nosotros esté oculto el rastro de otra persona sobre nuestro cuerpo o el de nuestro cónyuge (Proverbios 30:18-19), Dios sí lo conoce y cuando acudimos a Él, Él borra TODAS nuestras rebeliones.

Usa la porción de Isaías para transformarla en una oración; pide al Señor que borre tus rebeliones y que no te permita recordar más los pensamientos, sentimientos y sensaciones que te seducían a caer en el pecado sexual.

Serie: La seducción del pecado sexual