Hoy mientras recogía el maná diario con mucho sueño jejeje, antes de que salga el sol y lo derrita, preguntaba a Dios cómo debería tratar a un drogadicto, a una prostituta, a un alcohólico, a un enfermo, a un mentiroso, a un trastornado, a un pecador… cuando vaya a compartirles sus buenas noticias, porque a veces tenemos temor, prejuicios o reservas, o sencillamente te sientes torpe, ignorante o incapaz y Jesús me decía: igual que me tratarías a mí, con mucho amor.

¡Igual que Jesús me trató a mí!

Así de fácil es hablar con Jesús, y así de fácil es entenderlo.

Hay que ser un león contra el pecado, pero un cordero con las personas, y sólo Jesús sabe cómo lograrlo.

Dios da sabiduría en abundancia y sin reproche a todo el que se la pide, acércate a Él hoy en oración.

Acerquémonos a Él en oración para que nos enseñe cómo rugir y cómo ser mansos.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Santiago 1:5