Hoy mientras recogía el maná diario con mucho sueño jejeje, antes de que salga el sol y lo derrita, preguntaba a Dios cómo debería tratar a un drogadicto, a una prostituta, a un alcohólico, a un enfermo, a un mentiroso, a un trastornado, a un pecador… cuando vaya a compartirles sus buenas noticias, porque a veces tenemos temor, prejuicios o reservas, o sencillamente te sientes torpe, ignorante o incapaz y Jesús me decía: igual que me tratarías a mí, con mucho amor.
¡Igual que Jesús me trató a mí!
Así de fácil es hablar con Jesús, y así de fácil es entenderlo.
Hay que ser un león contra el pecado, pero un cordero con las personas, y sólo Jesús sabe cómo lograrlo.
Dios da sabiduría en abundancia y sin reproche a todo el que se la pide, acércate a Él hoy en oración.
Acerquémonos a Él en oración para que nos enseñe cómo rugir y cómo ser mansos.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
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